Autoría, originalidad y propiedad. ¿Una cuestión “de papeles”?

En los últimos días he leído dos noticias que me hicieron pensar nuevamente acerca de las nociones de autor y propiedad como áreas verdaderamente problemáticas, aún cuando el derecho positivo de Argentina (y gran parte de la normativa mundial) pretenda delimitarlos con precisión.

El primer caso es la noticia sobre el famoso discurso de Martin Luther King y los conflictos por derechos de autor que supuestamente lo protegen y por lo tanto restringen su difusión en la actualidad. A grandes rasgos lo que comenta esta nota es que en un principio el propio M.L. King habría protegido legalmente su discurso “I have a dream” para controlar los ingresos y utilizarlos en favor de su fundación por los derechos civiles. Luego, como corresponde según la ley, sus herederos se vieron envueltos en varios litigios con grandes cadenas de TV y discográficas estadounidenses exigiendo que dicho discurso tuviera la misma protección y compensación que otros “objetos protegidos por derecho de autor”.

Nótese el uso intercambiable de términos en esa noticia: “derechos de Propiedad intelectual”, “derecho de autor”, “derechos de compensación”, en fin, siempre en una relación de tinte “mercantil” -si se quiere- acerca de la producción (discursiva, en este caso) en disputa.

La segunda noticia es realmente un guiño al estilo de “Todo es un remix“. Se trata de la famosa “restauración” (comillas usadas en la noticia) del “Ecce Homo” de la iglesia de Borja, España, cuya ¿autora? empezará a cobrar derechos de autor por la misma. A esto se le suma la supuesta intención de algunas empresas de utilizar la “nueva imagen” del óleo con fines comerciales.

La primera pregunta es la que realizo en el párrafo anterior. ¿Cómo Cecilia Giménez (supuesta restauradora) podría cobrar derechos sobre una obra que no es (supuestamente) de su propiedad? ¿la restauración produce entonces una obra derivada del original? ¿por qué no está registrado (supuestamente) este óleo del “Ecce Homo” bajo la autoría de Elías García Martínez, quien lo pintó en 1910? ¿Acaso se considera una obra derivada porque (evidentemente) no respeta casi nada del “estilo” del óleo original? ¿Quién está en condiciones de determinarlo? ¿Es simple oportunismo?

En cualquier caso, esta última pregunta me remite a los objetivos que tienen o han tenido las regulaciones sobre las obras. Si solamente se trata de asegurarle algún tipo de retribución económica al autor o los autores de los “objetos” (como dicen los familiares de Martin Luther King) protegidos por ley de propiedad intelectual, entonces tendríamos que resignarnos a que el conocimiento y la cultura sean solamente cuestión “de papeles”.

Personalmente, creo que la complejidad del entramado social y la intervención de la tecnología nos obliga -como ciudadanos creadores y “compartidores” de cultura(s)- a seguir problematizando no sólo los conceptos “puros” (autor, propiedad, etc.) sino también los modos de participación y seguimiento de las modificaciones a las normativas que solamente se proponen controlan y restringir el acceso a esa cultura.

Anuncios

4 pensamientos en “Autoría, originalidad y propiedad. ¿Una cuestión “de papeles”?

  1. Es interesante la esquizofrencia del discurso sobre derechos de autor. Por un lado, está la idea de un derecho humano inalienable, que en poco tiempo pasa a ser una simple propiedad de “objetos”, como si de se tratara del título de algún terreno.

    El caso del Ecce Homo es super gracioso, porque la (ahora) autora del Ecce Homo “renovado” inicialmente sólo reivindicaba su trabajo como restauradora, mientras era acusada por arruinar la obra original que quedó desfigurada. Y así como así, de arruinar una obra pasó a ser autora de otra. Pero esta nueva obra, desde mi punto de vista, no es únicamente de Cecilia. Es producto del meme que se generó en Internet a partir de la transformacción del Ecce Homo. Una obra colectiva basada en el humor compartido. Eso complejiza todo aún más. ¿Quién tiene que cobrar y quién tiene que pagar? ¿El primer oportunista que ve el negocio puede utilizar el argumento del derecho de autor para monopolizar el fenómeno Ecce Homo?

    • Totalmente de acuerdo con lo esquizoide del discurso sobre “derecho de autor”. Es más, creo que el abuso de este aspecto legal se sostiene en lo aporético de la relación entre el autor/creador “original” y el “legal”, y lo mismo ocurre con las diferentes apropiaciones que se hacen de las ideas o los productos /obras culturales.
      Sobre el Ecce Homo, está claro que el criterio es regular en función de lo que se puede “controlar”. Es decir: aunque los actores legales/comerciales fueran conscientes de la importancia fundamental del humor compartido y la circulación del meme que citás, ellos cuentan con la ventaja de poder “registrar” una supuesta “obra” (lo que discuto fuertemente teniendo en cuenta el uso de “restauración” para describir lo que hizo la Sra. Giménez) y luego delimitar legalmente el uso “comercial” (insisto en las comillas porque parece que finalmente toooooodo se trata de esto). A tu última pregunta respondo: Sí, puede, porque la ley (tristemente) se lo permite.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s