Por qué antes de quejarse es mejor conocer las leyes.

Comienza el abuso Comienzan las protestas. (8219304540)

Por Eneas De Troya from Mexico City, México [CC BY 2.0], undefined

Primeramente, porque los que coinciden con nuestro pensamiento -al igual que quienes están en el extremo opuesto- cuentan con la protección de las leyes, todos por igual. Y son quizá la primera instancia a la que deberíamos empezar a recurrir si queremos realmente defender las cosas que nos parecen que están bien y combatir las que no.

Sí, suena a una verdad de perogrullo, pero el tema es que veo mucha apelación a la movilización y la visibilización de ciertas reivindicaciones sin antes agotar las instancias “legales-administrativas”. Sí, ya sé, a nadie le gustan estas instancias (excepto la mayor parte de los abogados y varios amantes de la burocracia). Sin embargo, aunque defienda a rajatabla el derecho de las personas a manifestarse, también creo que podemos defendernos más y mejor conociendo *cómo funcionan las cosas*.

Y no hablo desde el lugar de la “ciudadana superada”, eh. No, nada que ver. Es verdaderamente un aprendizaje para mí, que me pareció valioso compartirles.

¿A qué viene todo esto?

En Argentina, los últimos meses se convirtieron en una especie de caldo de cultivo de la especulación, los extremismos, las exageraciones y las polarizaciones de más diversa índole. Lo cual, a mi humilde entender, solamente favorece a quienes pretenden llevarse todo por delante en el plano de la política. Y con esto me refiero por igual y en la misma escala a los “armen un partido y ganen las elecciones” como a los “construyamos entre todos la Argentina que soñamos”. No me voy a hacer la neutral, sé muy bien que no existe tal cosa, pero en los hechos uno y otro bando se han abusado por igual ya sea de sus mayorías en las Cámaras legislativas y/o de su capacidad de gobernar “por decreto” (en todos los niveles: municipal, provincial, nacional).

Entonces, digo: ¿Estamos todos condenados a los caprichos y tironeos de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial?

Elijo creer que no. Y quiero aprovechar toda esta introducción para referirme a lo que está pasando en el día de la fecha con el polémico Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que el presidente Macri utilizó para crear una serie de Ministerios que formarán parte de su gestión, con un artículo (y su consiguiente ministerio) cuanto menos preocupante:

“ARTÍCULO 23decies.-Compete al MINISTERIO DE COMUNICACIONES asistir al Presidente de la Nación y al Jefe de Gabinete de Ministros, en orden a sus competencias, en todo lo inherente a las tecnologías de la información, las telecomunicaciones, los servicios de comunicación audiovisual y los servicios postales.
En particular, tendrá a su cargo:
1. Entender en la determinación de los objetivos y políticas del área de su competencia.
2. Ejecutar los planes, programas y proyectos del área de su competencia elaborados conforme las directivas que imparta el PODER EJECUTIVO NACIONAL.
3. Entender en la elaboración y en la ejecución de la política en materia de telecomunicaciones.
4. Ejercer las funciones de Autoridad de Aplicación de las leyes que regulan el ejercicio de las actividades de su competencia.
5. Intervenir en la elaboración de las estructuras arancelarias en las áreas de su competencia.
6. Entender en la elaboración de las políticas, leyes y tratados en las áreas de su competencia y supervisar los organismos y entes de control de los prestadores de los servicios en el área de su competencia.
7. Entender en la elaboración de normas de regulación de las licencias, autorizaciones, permisos o registros de servicios del área de su competencia, o de otros títulos habilitantes pertinentes otorgados por el Estado Nacional o las provincias acogidas por convenios, a los regímenes federales en la materia.
8. Ejercer, en el ámbito de su competencia, facultades de contralor respecto de aquellos entes u organismos de control de los prestadores de servicios en el área de su competencia así como también hacer cumplir los marcos regulatorios correspondientes, y establecer los regímenes de tarifas, cánones, aranceles y tasas de las mismas.
9. Entender en la elaboración, ejecución, fiscalización y reglamentación del régimen del servicio postal.
10. Entender en la investigación y desarrollo tecnológico en las distintas áreas de su competencia.
11. Entender en la promoción del acceso universal a las nuevas tecnologías como herramientas de información y conocimiento, como asimismo en la coordinación con las Provincias, las empresas y los organismos de su dependencia, en relación a la optimización del uso de las facilidades y redes existentes.
12. Participar en la administración de las participaciones del Estado en las sociedades y empresas con actividad en el área de su competencia.”

Para no aburrir con mi perorata, les dejo un storify que hice con varios análisis al respecto. Tiene citas de Martín Becerra, Phillynewrocker, Gustavo Arballo y Netochka Netzvanova

 

Mis conclusiones

Todo esto me sirvió para aprender varias cosas. Por un lado, bocha de “procedimiento legislativo” que honestamente desconocía. Por otro lado, las obvias intenciones de las personas que están actualmente a cargo del Poder Ejecutivo Nacional con respecto a la política de comunicación y telecomunicaciones que ya se encontraba regulada -me atrevo a decir que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue una de las más discutidas dentro y fuera de los recintos parlamentarios y contemplaba casi todas las reivindicaciones que los sectores comunitarios, alternativos y sin fines de lucro exigían para la regulación del sector-. Pero aún más importante, pude darme cuenta de lo mucho que nos falta como ciudadanía para exigir, defender y reclamar ante los gobiernos, cualquiera sea el nivel de adhesión que tengamos con el partido de turno. No puedo generalizar porque sé que es injusto, pero puedo decir que una inmensa mayoría sostiene la idea mágica de que su voto y su “mérito” hacen posible que “su” vida vaya bien, y que si va todo mal es por culpa de otro, probablemente con “más poder”. Y no voy a negar que existen grados de responsabilidad. Pero como soy una ilusa, una ingenua, una boluda, una pueblerina soñadora, espero que algún día seamos más los que sepamos que ningún decreto es definitivo, que ningún derecho existe como dado, que nadie va a venir a contarnos la fórmula mágica para que las instituciones nos den cabida. Que cada vez seamos más los que, antes de salir a las calles a manifestar nuestra rotura de ovarios, hayamos agotado todas las instancias que por derecho nos corresponden.

Hoy es un aumento desproporcionado del boleto interurbano en Córdoba, mañana es la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y pasado es la integridad y el secreto de nuestro voto con la implementación de sistemas electrónicos. Estaría genial que estemos dispuestos a defender por igual el agua que tomamos y los derechos civiles y culturales que tantas vidas costaron. De a uno por vez. Como podamos.

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