Por qué antes de quejarse es mejor conocer las leyes.

  Primeramente, porque los que coinciden con nuestro pensamiento -al igual que quienes están en el extremo opuesto- cuentan con la protección de las leyes, todos por igual. Y son quizá la primera instancia a la que deberíamos empezar a recurrir si queremos realmente defender las cosas que nos parecen que están bien y combatir